Historia y Elaboración de la Cerámica Talavera

Su origen se remonta a los Dominicos, monjes que desempeñaban este oficio en el monasterio en la ciudad Talavera de la Reina en Toledo, España y al establecerse en México durante el periodo Colonial, trajeron objetos con los que iniciaron esta práctica que transmitieron como herencia cultural a la gente que habitaba en la región y que se ha sabido preservar a lo largo de los años.

La elaboración de las piezas de Talavera, consisten en la combinación de 2 barros. Dicha mezcla pasa por un proceso de maduración. Posteriormente se forman las piezas a mano, dejándolas secar de 5 a 10 semanas, seguidamente se hornean durante 9 horas. Luego se esmaltan, se diseñan y pintan a mano con diversos minerales para finalmente hornearlas una vez más durante 8 horas, a una temperatura de 1035 °C, dando como resultado piezas únicas, durables, de un brillo y colorido fantástico.